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31 DE OCTURE: Feliz día de la Reforma Evangélica o Protestante

De: Diario Evangélico "BEREA"

Este 31 de octubre, mientras muchas personas se divertirán en el jolgorio pagano de Halloween, en las Iglesias Cristianas Evangélicas celebraremos el "Día de la Reforma Evangélica o Protestante".

Conmemoraremos la fecha y el acontecimiento, cuando el Señor inquietó la conciencia de un sacerdote llamado Martín Lutero hace 5 siglos, iniciándose así la vuelta a la Palabra de Dios que estaba cautiva y manipulada por la Iglesia Católica Apostólica y Romana de aquella época.

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero clavó las 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg en Alemania. Estas tesis de Lutero eran una protesta bíblica contra la venta de las indulgencias, contra la autoridad del papa, el purgatorio, etc.

La Reforma Evangélica iniciada por Martín Lutero en el siglo XVI, produjo la separación de muchos sacerdotes y monjas católicas, así como de miles de personas que abandonaron la Iglesia Católica y formaron las Iglesias Evangélicas o Protestantes, presididas por pastores evangélicos que les predicaban el puro y santo Evangelio de Jesucristo.

Celebremos, pues, con gratitud a Dios y con renovada esperanza un nuevo aniversario de la Reforma Evangélica; no para detenernos en el pasado, sino abiertos a la Palabra de Dios y su Espíritu, que actúa siempre para que la iglesia sea, como decían los reformadores, una "iglesia reformada permanentemente reformándose", anunciando en todo tiempo a JESUCRISTO como Señor y Salvador.

Sigamos proclamando y defendiendo las 5 Solas o Principios Bíblicos que la Reforma Evangélica o Protestante enarboló: "Sola Escritura, Sola Fe, Sola Gracia, Solo CRISTO, Solo a Dios la Gloria".
A todos los Cristianos Evangélicos de américa Latina y el Mundo les deseamos un:

¡FELIZ DÍA DE LA REFORMA! - HAPPY REFORMATION DAY!

WebSide: http://diarioberea.blogspot.com/2011/10/31-de-octubre-feliz-dia-de-la-reforma.html



CONSUMADO ES



REFERENCIA BIBLICA: JUAN 19.30

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Juan 19.30

La palabra griega para “consumado” es “dar por terminado algo”, “completar algo”, como llegar al final de un proceso. También puede traducirse como “completado, cumplido, llevado a cabo, o terminado”, la versiones bíblicas tal vez difieren unas de otras en estos términos. Sea como sea la cuestión el mensaje es el mismo “El plan de salvación de Dios se completó con la muerte de Jesús en la Cruz”, ya nada se le agregaría, nada faltaba agregarle, y nada podría agregársele nunca. Toda la obra que el Padre de Jesús le había enviado hacer estaba completamente terminada. ¿Cuál? Entregar su Palabra (Juan 17.14ª).

No se que entenderán la mayoría de los “cristianos” en relación de la muerte de Jesús en la cruz, si es un sentimiento de dolor, autocompasión o simulacro de religiosidad, pero el tema es que Jesús cuando dijo “consumado es” básicamente dijo “ya está, ya lo hice todo y no hay nada que ustedes mortales puedan agregar o quitar para que mi sacrificio sea eficaz”. Aquí caen por la borda todo tipo de artilugios en el que insisten muchos “lideres religiosos” que tratan de estirar agua a sus molinos echándole mano a la voluntad de Dios con interpretaciones heréticas y violaciones a la Palabra de Dios, la Biblia. 

El PLAN DE SALVACIÓN era a partir de ese “inmerecido sacrificio de Jesús” único y al alcance de todos.   
El evangelio de Juan 3.16,18 dice:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.


Es útil recordar que el famoso “ladrón bueno” tuvo Fe y creyó porque entendió el mensaje de Jesús y que él era el Hijo de Dios, evidentemente contrastó su miserable vida con dicho mensaje y se arrepintió, y no solo se arrepintió sino que creyó en las promesas del Padre para su vida, y la solicitud no se hizo esperar; 

“Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” Lucas 23.42,
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23.43.
 Aquí no hubo grupos de oración, peregrinaciones, misas, penitencias, rezos a imágenes, intercesiones de otros, no se encendieron velas, no hubo bautismo (pues el bautismo no salva), no hubo extremaunción, persignaciones, etc., etc., etc. El hombre solo tubo Fe y Creyó en la persona y mensaje de Jesucristo, hubo un cambio interior, un arrepentimiento intrínseco de sus pecados, vio sus miserias y se entregó a Jesús con un simple “pedido de fe”.


Ese es el Jesús Bíblico; humilde, sencillo, con un mensaje único y sencillo de Salvación, es el mismo Jesús que dijo: 

“Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3.17”.

 PODRIAMOS DECIR MAS, PERO NO ES NECESARIO, EL QUE TIENE OIDOS OIGA,  DIJO EL SEÑOR.


BENDICIONES

De: JimLgzn



¿CIEGO DE CORAZON? DIOS TE DA LA VISTA ETERNA

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?¿No caerán ambos en el hoyo? 
Lucas 6.39

Hoy fue un buen día, me levanté tranquilo, oré, salude a mi esposa concentrado en no decir nada negativo, entré al baño, desayune, bueno, así todo el proceso hasta bajar del departamento camino a la parada y rumbo al trabajo, todo como siempre, “¡sobre la hora!”, para variar. Una vez en la parada y con el colectivo acercándose, miro a mi izquierda” y veo a un hombre “ciego”, extendió su bastón (retráctil y evidentemente blanco”, no voy a negar que lo pensé dos veces, pero “bueno” dije, “el Señor dirá”, entonces me acerco y le pregunto “¿vamos a cruzar”?, “Sí, muchas gracias” me dijo, con una cara de alegría reconfortante. Entonces comenzamos nuestra odisea, demás está decir que la Av. Eusebio Ayala es un tormento a esas horas y a los conductores les importa muy poco si la persona es ciega, sorda, parapléjica, etc, ellos solo piensan en sus horarios de trabajo, como todos en realidad. Seguimos y le dije, “esta primera parte no están viniendo los autos, vamos tranquilos”, a lo que con voz muy calmada (ya demasiado para mi gusto) me dijo “no tepreocupes”, llegamos al paseo central y le dije “acá vamos a tener que ir más rapidito amigo”, y me volvió a decir “vos no te preocupes, yo confío en vos”, y así llegamos al otro lado y “a salvo”. 

Quierodecir algo que experimente en toda esta situación, porque hubo un antes y un después de cruzar; cuando salimos de la primera vereda yo asumí que lo guiaba a este hombre, hasta feliz de hacer una buena obra, y eso máximo me convertía en un “boy Scout”, y me refiero a las buenas obras (que no salvan),  pero a medida que íbamos cruzando me di cuenta que el que hacía la buena obra era Dios en mí a través de esta persona, hay cosas que no se pueden describir  pero se sienten en el corazón. Seguimos y cuando llegamos al otro lado pude hasta oler mis miserias y me acordé lo de Lucas 6.39 “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?”. Sí, así mismo, en realidad el ciego era yo, solo que distintos en naturaleza, él poseía lo que yo no,“paz, confianza, fe en los demás”, tal vez no en Dios (no se lo pregunté) pero casi seguro que sí, ¡él tenía fe en mí!, pero cuando uno se hace un análisis profundo del estado del corazón, se pregunta cosas; “¿Cómo esta persona puede tener fe en mí?, ¿cómo puede estar tan tranquilo en mis manos?”. 

Como este señor invidente, pero en un plano mayor, claro, Dios tiene fe en nosotros, él sabe de nuestras miserias, pero no por que cree en nosotros, sino en el poder de su Palabra en nuestras vidas, lo más precioso que nos ha dejado, la Biblia. Como me ocurriera con este hombre Dios quiere que contrastemos nuestro corazón con su Palabra, porque ella es fuente de sabiduría para Vida Eterna, produce arrepentimiento, nos da paz, gozo y nos hace agradables antes sus ojos, y eso amigos, nos da bendiciones.

Talvez nuestros ojos y todo nuestro cuerpo funcionen bien, pero aún así tratemos de no ser ciegos de corazón. 

DIOS TE BENDIGA.


EL LADRON DE LA CRUZ, UNA FE SALVADORA

Serían aproximadamente las nueve de la mañana cuando clavaron en una cruz a un judío que gritaba
de dolor y blasfemaba. Pusieron sobre su cabeza una tabla con su acusación y lo dejaron allí para que muriera, NO SIN ANTES ENCONTRAR LA SALVACION. Fue el primer pecador que confió en el Cristo del Calvario. Esa misma tarde, los soldados quebraron sus piernas y todo el peso de su cuerpo hizo que su corazón, sobrecargado al máximo, dejara de latir. Su alma entró en la eternidad ¡Salva!
      Este hombre halló la salvación de la única manera que está al alcance de cualquier ser humano. No fue salvo de sus pecados por asistir a la iglesia; la iglesia fue formada casi dos meses después del día de su muerte. No fue salvo por leer la Biblia, por hacer buenas obras o por llevar una vida sin reproche. No recibió auxilio espiritual de los muchos sacerdotes que le rodeaban ni de la madre del Señor que estaba cerca de la cruz. No fue salvo por el bautismo o por alguna otra ceremonia religiosa. Fue salvo simple y sencillamente por dirigir la mirada hacia Cristo Jesús el Señor.
      Cuanto más se acercaba la muerte, más consciente estaba de la carga tremenda de su pecado y de la justicia de su sentencia. "Nosotros, a la verdad, justamente padecemos -dijo a su compañero en el crimen- porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos". Sus pecados, algunos de ellos, eran conocidos por todos, la tablilla sobre su cabeza los anunciaba. Pero había muchos más que él sólo conocía: pecados privados, secretos, pecados de omisión (cosas que debiera haber hecho, pero que descuidó). "El aguijón de la muerte es el pecado" 1Cor 15:56.
      Era un hombre moribundo. Nosotros también lo somos. Cada minuto que pasa nos lleva irremisiblemente hacia la muerte. Quisiéramos no pensar en esto, olvidarlo. Buscamos frenéticamente placeres y diversiones para borrar esta verdad de nuestra mente, pero el olvido, aunque fuera posible, no cambia el hecho: ¡estamos muriendo! "La paga del pecado es muerte" Rom 6:23. El ladrón muribundo había pecado durante toda su vida, pero ahora, sentía intensamente el aguijón.
      Alguien debe de haber orado por este hombre. Al menos, podemos estar seguros de que Cristo lo hizo. Años antes, Cristo enseñó: "Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan". El siempre practicaba lo que predicaba. Mientras lo clavaban en la cruz, pedía el perdón de su Padre para sus verdugos. Podemos estar seguros que, cuanto más le injuriaban y maldecían los malhechores, tanto más oraba por ellos. De pronto, uno dejó de insultarle y una nueva mirada llenó sus ojos.
      Empezó a contemplar la persona de Jesús. Fijó su vista en el rostro del Hijo de Dios, y vio santidad, paz y deidad. Levantó más la vista y vio una corona de espinas, símbolo elocuente de la brutalidad. Levantó la vista aún más y leyó el título puesto allí por Pilatos: "Este es Jesús de Nazaret, el rey de los judíos". ¿Sería posible que en su niñez hubiera aprendido estas palabras de Isaías?: "Mas él, herido fue por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" Is 53:5  Fijó los ojos en Él y vio cosas nuevas y maravillosas, y confió en las palabras de Jesús. Recordó que había dicho: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Oyó también lo que dijeron los que rodeaban la cruz: "A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar". "Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz". Oyó el evangelio de labios de los enemigos de Cristo, ¡y lo creyó!
      Creyó que Jesús era el Mesías esperado por Israel. "¿Ni aún temes tú a Dios estando en la misma condenación?" -dijo a su compañero-. Creyó que Cristo era perfecto y sin pecado, "Este ningún mal hizo". Creía que Cristo le podía salvar,"Acuérdate de mí". Creía que Cristo era un rey y que había algo más allá de la muerte y creía en la resurrección: "Cuando vengas en tu reino". Creía que Cristo tendría un reino y quería formar parte de él. Este criminal desconocido creyó con una fe maravillosa y ejemplar. Confesó que Jesús era el Señor, tal como lo dice Romanos 10:9.
      Seguramente esta oración llegaría a los oídos de Cristo como música dulce y sublime. Este hombre no tuvo las oportunidades que muchos tienen hoy. No estaba leyendo estas líneas en la tranquilidad de su hogar. No estaba rodeado por aquellos que deseaban la salvación. No tenía una sola página del Nuevo Testamento en sus manos. Sufría dolores indecibles, pero contempló a Cristo y creyó. Estando a un paso de la muerte puso su mirada en Cristo y halló la salvación.
      "Por que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" Rom 10:13. "Señor, acuérdate de mí", clamó el penitente y el Señor oyó y respondió al instante. Sin precio, sin plazos, sin nada más que fe en el Cristo de la cruz, Dios lo perdonó. También hay perdón para el lector de estas líneas si reconoce su pecado y de la misma manera que el malhechor, invoca al Señor.
      El malhechor moribundo fue salvado y estaba seguro de ello. "Hoy estarás conmigo en el paraíso", fue la respuesta del Señor. No dijo nada acerca del purgatorio, cuyo fuego purificaría al malhechor. "La sangre de Jesucristo... nos limpia de todo pecado" 1Jn 1:7.
      El Salvador murió primero. La luz del mundo entró a las regiones tenebrosas de la muerte para alumbrar el camino para el primer trofeo de su victoria. Al ponerse el sol, manos crueles pusieron un fin violento a la agonía del ladrón moribundo, lanzándolo a la eternidad. Pasó por el río de la muerte, pero en la ribera opuesta, el Señor mismo lo estaba esperando. Una mano horadada estrechó a otra, horadada también. El cielo resonó con el grito triunfal del Pastor: "Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido".
      Pero fueron dos los malhechores crucificados con Cristo. Uno se salvó para que nadie desespere. El otro se perdió para que nadie presuma. Así es y será. Un encuentro con Cristo equivale a llegar a la cresta divisoria de la vida. Tras la cruz hay dos caminos, una encrucijada, y es forzoso decidir. ¿Qué camino escogerá Ud.? ¿Creerá? ¿Invocará el nombre del Señor obteniendo así la salvación? ¿O le dará la espalda partiendo de su presencia a la perdición eterna? La elección es suya.


Citas donde se encuentra la historia de este hombre:
Mateo 27:38-44; Marcos 15:27,28; Lucas 23:32-43; Juan 19:18